CÓMO MEJORAR TU VIDA CON TEATRO

Ver que nuestros “males” son comunes nos hace descubrir que compartimos algo imperfecto con los demás.


Mucho se dice del teatro. Mientras que algunos no lo ven como “un trabajo real”, habemos personas que, más que un empleo, lo consideramos un estilo de vida. E intentamos decir eso lo más literal y metafóricamente posible, con todo lo que la palabra “vida” pueda connotar. Porque, como hemos dicho muchas veces, es saludable, es recreacional, es estimulante, y es una manera de poner a mover los engranes de nuestro cuerpo y alma.
 

De las responsabilidades sociales que implican ir al teatro hemos hablado ya varias veces. Pero estar inmerso en él y formar parte de su cultura es otra historia. Existen beneficios personales que harán una mejor persona de cualquiera que se aventure a pararse en el escenario y conocerse a sí misma. Cosas que, a la larga, te dan el poder de crecer y comprender al mundo que te rodea.

¿Por qué conviene hacer teatro?
 

via GIPHY

Primero que nada, porque contiene casi cualquier otra forma de disciplina artística. Claro, está la música y la danza como parte de los musicales, pero el teatro es, en gran parte, un ejercicio de observación y escucha. ¿Qué experiencia tendrías tú o tu público al apreciar no sólo tu trabajo, sino tu proceso creativo? Eso, por supuesto, va de la mano de superar la idea de que toda una audiencia pueda verte desnud@, a flor de piel, con las intimidades al aire. Y no hablamos de quitarte la ropa, sino de despojarte de las telas emocionales que cubren tus pensamientos, tus traumas, tu experiencias… todas aquellas cosas que te construyen. Cosas que te gustan y que aberras. Y para hacer que el resto las acepte como tragedia o comedia, primero debes llorarlas y reírte de ellas.

A menudo se percibe el actuar como una especie de encarnación y apropiación de un ente ajeno. Y, si bien esto es útil para ciertos tipos de escenario, en el teatro la cosa es distinta, ya que al trabajar con tus propias experiencias y emociones, la representación de un personaje parte de uno mismo. Más que fingir, es ser sincero en situaciones hipotéticas bajo condiciones específicas. Y es este ensayo de jugar a ser varias versiones de ti lo que la hace una experiencia liberadora. No sólo elimina la rutina, sino que poco a poco afina tu imaginación y la habilidad de crear y adoptar nuevos pensamientos, lo que automáticamente da paso a reforzar la autoestima y la empatía. Algo que a nuestro generalizado -y un tanto aislado- estilo sedentario le puede caer muy bien.
 

via GIPHY

Y hablando de alguien que no sea uno mismo, mientras más hagas teatro, mejor estará tu comunidad. Al tener que presentar una idea de manera clara y concisa, muchas cosas cambian: la voz, el semblante, la actitud, el tono y la manera con la que se entrega un mensaje lo es todo en un animal que se jacta de funcionar plenamente con base en el lenguaje. Naturalmente, tu dicción y legibilidad se transforman, sumando la presencia que das con la información que recibes de tu entorno. La timidez desaparece y las relaciones sociales son mucho más fluidas, pues el vaivén de lo que eres tú con lo que quieres que sea el resto se hace dinámico y consciente.
 

Por último, y no por eso menos importante, los tabúes. Todas esas barreras de comunicación por miedo propio a lo que somos se hacen notar más que nunca, pero afectan menos que siempre. No es que pierdan su significado (porque por algo existen). Más bien cesan de tener el peso que tanto nos mantenía agachados. Ver que nuestros “males” son comunes nos hace descubrir que compartimos algo imperfecto con los demás. En pocas palabras, nos aprendemos humanos.
 

via GIPHY

Estas son sólo algunas cosas que pueden mejorar en tu vida cuando haces teatro. Si con ellas podemos transformar vidas incluso dentro de una cárcel, ¿qué no podrá hacer contigo? Descúbrelas (y descúbrete) de la única manera que se puede: viviéndolo. ¿Qué tal te caería un diplomado impartido por nosotros? ;)

 

imagen miniatura
Happy Face

Eventos relacionados