LA RISA COMO MECANISMO DE DEFENSA

Si eres de los que ríen en situaciones nada divertidas, no te sientas culpable.

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué reímos? ¿De dónde sale ese impulso urgente por sacar pugiditos escandalosos en una ocasión divertida, nerviosa o estresante? ¿Cómo es que el cuerpo disfruta quedarse sin aire, subir la presión y lagrimear al punto de no poder controlarlo?

Si eres de los que ríen en situaciones nada divertidas, no te sientas culpable. Reír es parte de nuestro instinto de supervivencia.

 

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Más que una reacción, la risa humana evolucionó para expresar una gran variedad de sentimientos. Desde la lástima hasta el estrés, desde la sorpresa hasta la empatía. Reír tiene menos que ver con reaccionar y más con comunicar, con demostrar a los demás que los entiendes o que te gusta su compañía.

Varias veces nos hemos topado con un público que ríe ante obras con un tema especialmente serio, por ejemplo, una violación. Y sabemos que no necesariamente es una expresión de burla o diversión. En el teatro a menudo se manejan temas estresantes en los que nosotros, como seres humanos, nos vemos reflejados. Temas que pueden provocar inquietud o desagrado, y que el cerebro interpreta como una amenaza. Reír, en casos como estos, sirve para eliminar la tensión y disfrutar del momento. Lo que sea con tal de sacar del cuerpo las emociones que nos están afectando directamente. Es decir, defendernos.

Así como la primera reacción al sentir comezón es rascarnos, reír es un reflejo al sentirse vulnerado. Al organismo le urge sentir que todo sigue bajo control. Este sentimiento se refuerza aún más cuando estamos en compañía. No olvidemos que somos un animal por naturaleza social. La risa es contagiosa porque uno busca pertenecer a un grupo en el que se pueda sentir a gusto. Ser parte de la tribu. Mostrar empatía. En casos estresantes, la risa es como una negación, una excusa para crear positivismo en un ambiente predominantemente negativo.

 

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¿Has reído en situaciones en las que “no debías”? Ahora sabes por qué fue. Cuéntanos tu experiencia, o mira una obra en la que probablemente lo vivirás. Tranquilo, en el teatro jamás juzgaremos tu naturaleza.

 

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