LA GUÍA DEL BUEN MARIDO

Si siempre te cocinó la mujer que tenías más cerca, llegó el momento de aprender.

 

En 1953, Pilar Primo de Rivera publicó lo que sería la primera Guía de la Buena Esposa (si quieres conocerla, haz click aquí).

En ella listó una serie de reglas para la mujer de la época, cuyo propósito se concentra, prácticamente, en lamer las botas del hombre de la época. ¿Pero por qué? ¿Por tradición? ¿Por cultura? ¿Por costumbre?

¿Qué tal por error?

Todos somos testigos de que conductas e ideologías como las de Pilar y su guía nos llevaron sin saber por un camino de subyugación (cabe mencionar que era hija de un dictador y, además, nunca se casó). Buscamos la superioridad moral y encontramos una inteligencia muy, MUY inferior. Y no lo decimos en afán de burla. Está vivido, comprobado, expresado y documentado el carácter autodestructivo que surge cuando las personas actúan como si los hombres fueran un ser superior que necesita ser procurado y cuidado todo el tiempo, atendiendo sus dolencias y secando sus lágrimas. Algo así como una madre intentando desesperadamente callar el berrinche de su bebé.

 

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Por suerte hoy sabemos que la solución sí está en procurarnos y cuidarnos todo el tiempo, atendiendo nuestras dolencias y secando nuestras lágrimas. Tod@s con todxs. Pero primero con un@ mismx. ¿Y saben qué? No estaría nada mal consentirla a ella después de las consecuencias que ha vivido por nuestros errores, sobre todo si te proclamas como la persona que más la ama y que estará a su lado hasta que la muerte los separe.

 

Es por eso que nos dimos la libertad de modificar un poquito la propuesta de Pilar, teniendo la esperanza de que estas conductas nos lleven, queriendo, a un camino de sanación y prosperidad en pareja (¡o hasta en poligamia!), para que dentro de 50 años la empatía y el amor mutuos sean el encabezado que todas las mujeres del mundo vean en las noticias. Y no, prometemos que eso no nos llevará a la extinción (argumento real 🤦‍♀️).

 

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Con ustedes, La Guía del Buen Marido.

 

1. Ten lista la cena
¿A quién no le gusta comer?
Demuestra que te preocupan sus necesidades con una pasta, una ensalada o aunque sea un sándwich de atún.
Si siempre te cocinó la mujer que tenías más cerca, llegó el momento de aprender.

 

2. Luce hermoso
Retoca tu confianza y sé auténtico. Muestra al menos un ápice de interés en lo que respecta a tu higiene.

 

3. Sé dulce e interesante

Su aburrido día de trabajo necesita mejorar y, sólo por eso, tú necesitas distraerla.
Hazle piojito, llévala a comer, invítala al cine. Hazle lo que le gusta. Si no sabes qué le gusta, tenemos un grave problema.

 

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4. Arregla tu casa
Porque el plato que ensuciaste en el desayuno no se lava solo.
Sí, las plantas también necesitan que las riegues.
Aunque no lo creas, cambiar el tubo de cartón por un nuevo papel de baño le facilita la vida a todos.

 

5. Hazla sentir en el paraíso
¿Sí sabes que la lengua sirve para más cosas que para alardear, verdad?

 

6. No te quejes. No la satures con problemas insignificantes.
Después de toda una historia callándola, minimizándola, sexualizándola y controlándola, ¿podemos estar de acuerdo en que su propio día y su vagón en el metro no son expresiones de odio al género masculino?

 

7. Prepara a los niños
Edúcalos. Pasa tiempo con ellos. Hazles ver que al mundo le hace falta su energía. Permite que te enseñen cómo nadie es más importante que nadie.

 

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8. Minimiza el ruido
A la hora de su llegada apaga tu ego, tu histeria y tu extrema susceptibilidad. Piensa en todo el escándalo que ella ha tenido que soportar allá afuera.

 

9. Procura verla feliz
Si no la ves feliz, haz todo lo posible por lograrlo.
Tip: Si las muestras de afecto y la comida no funcionan, léase el punto #10.

 

10. Escúchala
No hablan otro idioma. No están exagerando. No son complejas y misteriosas criaturas que hay que comprender.
Para mantener salud es necesario expresar. Para dar apoyo es necesario entender.

 

11. Ponte en sus zapatos
¿Alguna vez has usado tacones por obligación?
¿Has tenido que cuidar tu apariencia para que no te maltraten?
¿Has aguantado que alguien más decida sobre tu propia salud?
El amor se muestra con más que cumplidos y abrazos.

 

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La guía del buen marido

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