EL LADO MÁS FEO DE YALITZA APARICIO

“Si no tienes la fisionomía que nos place, no eres digna de la belleza”

 

Por todos lados hemos sido bombardeados con el auge de Yalitza Aparicio y su presencia y relevancia en el mundo cinematográfico. Se ha visto con morbo, se ha admirado y se ha criticado; lo han atacado y lo han apoyado. Hemos visto algo especial en ella, y, conforme a lo que traemos dentro, hemos reaccionado con lo único que tenemos para reaccionar. Sin saberlo nos han puesto un espejo y solitos nos hemos aplaudido, boicoteado y llamado “pinches indios”.

 

Su creciente popularidad ha dejado claro, al menos en México, lo que México es. Pero lo que más llama la atención es que, entre tanto juicio, la institución de la belleza también ha mostrado su opinión, si no con palabras, con sus propios actos. La opinión es exactamente la misma de siempre: “si no tienes la fisionomía que nos place, no eres digna de la belleza.” Y es que en un mundo tan adoctrinado y obsesionado en cuanto a apariencias se refiere, mostrarse en pantalla grande tal y como se es parece ser un acto revolucionario. De ahí el miedo normalizado al despojo y la desnudez.

 

Yalitza

 

Cada vez estamos más seguros de que “la suerte de las feas” es, en realidad, tener la facilidad de aparentar ser bonitas y creerse legítimamente perfectas. Sin embargo, como todos sabemos que nadie es perfecto (excepto uno que otro narciso en la industria y las redes sociales), los expertos en detectar imperfecciones (esos mismos que vomitan hasta el cansancio un ‘algo’ sintético que queda muy lejos del verdadero significado de la belleza -pero muy cerca del ego-) se dedican a reemplazar la piel por un color, la cintura por una medida, la mirada por unos ojos, la personalidad por una pose. Les es imposible trabajar sin un modelo a seguir o un plástico a moldear a su gusto.

 

En causa y efecto, tras años de vendernos el mismo kit de belleza empaquetada y de fácil aplicación, nuestra obsesión por corregir nos ha tomado por sorpresa con la ilusión de que es inconcebible (e incluso una señal inequívoca de progresismo) que una maestra rural del corazón de Oaxaca sea hoy merecedora de un Oscar. Y es en esta disonancia cognitiva donde caemos en cuenta que únicamente aceptamos la belleza como prejuiciosamente nos la han embotado. Todo lo demás es extraordinario, exagerado, indignante o permisivo.

 

Yalitza Aparicio

 

El lado más feo de Yalitza Aparicio no tiene nada que ver con Yalitza Aparicio. Su lado más feo está detrás y debajo de ella, en los pensamientos de quienes creen que es injusto y las palabras de quienes la envidian; en la insensibilidad de quienes la tratan como un producto y en el photoshop de quienes no son capaces de ver la verdadera belleza que irradia sin necesidad de vestidos ostentosos o papeles protagónicos.

 

A los que aún están atorados en la belleza como un atributo meramente visual, aquí un poco de la verdadera Yalitza Aparicio. No creemos que estas fotos le hagan justicia, pero demuestran claramente los principales requisitos de la belleza: ser auténtica, ser única y tener el más grande impacto que se pueda tener.

 

Yalitza 4

 

Venecia

 

Yalitza

 

Yalitza Golden Globes

 

Yalitza Londres

 

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Yalitza

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