CATÁRSIS: CUANDO LA PASIÓN LE GANA A LA RAZÓN

Los impulsos tomando el control de lo que haces son un claro recordatorio de que estás más vivo que nunca.

 

El corazón late fuerte. Las pupilas se dilatan. La respiración se agita. Los dientes crujen.
Una intensa necesidad se apodera de tu voluntad y te obliga a destruir lo que tengas al alcance. Nada importa más que el hecho de que la persona que más querías rompió tu corazón. ¿Por qué no romper la vajilla, nomás pa’ que combine?

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Los seres humanos tenemos un sistema emocional complejo que nos hace tomar acciones poco racionales. No es un defecto, es un mecanismo de defensa que mantiene la presión y el estrés fuera de nuestro cuerpo. Y todo parte de cuatro básicas emociones: la alegría, el miedo, la tristeza y la ira. Cada persona actúa diferente ante cada estímulo con base en las experiencias que ha tenido anteriormente en su vida. Y, fuera del mal hábito que tienen muchos de tragarse sus emociones, cada quien responde naturalmente de una u otra manera. Es raro ver al que llora de alegría, más raro aún al que ríe de tristeza, aunque es común el impulso de romperle el plato en la cabeza o lanzar el teléfono por la ventana. Los impulsos tomando el control de lo que haces son una clara señal de que estás más vivo que nunca.

A esta sensación se le llama catarsis: la liberación o eliminación de los recuerdos que alteran la mente o el equilibrio nervioso. No podernos controlar porque algo tomó nuestro control. Y sin querer (a veces queriendo) besamos, gritamos, pataleamos, reímos, nos emborrachamos, nos cortamos el pelo, nos aventamos de un edificio. El cuerpo simplemente debe encontrar un escape.

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¿Qué has hecho tú en situaciones similares? ¿Qué tan fuerte fue el dolor? ¿Te arrepentiste? ¿Sabes cómo calmarte cuando te llega? Conocernos y anticiparnos al instinto puede ayudarnos a no tomar decisiones que por un segundo de caos podrían arruinar el resto de nuestras vidas.

 

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