UN SIMPLE ACTO QUE MEJORARÁ TODO LO QUE HAGAS

La causa de nuestra estupidez está en algo que pocas veces nos sentamos a observar, y esto es que pocas veces nos sentamos a observar.

 

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”
- Albert Einstein

 

Por azares de la naturaleza, la evolución nos otorgó a los seres vivos la capacidad de percibir, examinar y actuar en congruencia con cualquier tipo de información. En una pequeña parte del contexto humano, cruzar la calle sólo cuando el semáforo está en verde parecería ser una tarea sencilla de entender y hacer, sin embargo es algo que en algún momento de tu vida tomó un tiempo de análisis, cuestionamiento, experimentación y aprendizaje. Se dice fácil, pero todos sabemos que hay muchos que no lo entienden y arriesgan su vida y la de los demás por un capricho.
 

¿Es esto producto de nuestra estupidez? Probablemente. Aunque la causa de nuestra estupidez está en algo que pocas veces nos sentamos a observar, y esto es que pocas veces nos sentamos a observar.

 

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Años de socializar con un sinfín de variedad de personas hacen que inevitablemente erremos. No somos -ni seremos- perfectos, y por mucha maravilla que haya en el mecanismo cerebral, la mente y el ego (o simplemente la vida) se encargan de distorsionar la realidad que cada individuo es capaz de percibir. ¿Que cuándo se hace esto evidente? Cada vez que te hacen un cumplido que te es difícil aceptar, cada vez que llegas a la misma conclusión con aquella misma discusión, cada vez que aquella nube de depresión existencial te llueve de la misma manera. Los momentos son muchos, pero el patrón es la repetición de un evento negativo cuya causa no sabemos o nos negamos a saber.

 

Todo teatro comienza con el mismo acto: la observación. Es imposible imitar algo o a alguien si no sabemos cómo es ese algo o alguien. Pero para poder actuar en el teatro primero debes dejar que el teatro actúe en ti, y para eso es necesario desnudarse.

 

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Cuando interpretamos a un personaje las neuronas trabajan como locas recolectando información sobre la idea que tenemos de ese personaje. Si quieres interpretar a Hitler sentirás rigidez, autoritarismo, poder… Si quieres interpretar a Einstein pensarás en ciencia, matemáticas, experimentos… Si quieres interpretarte a ti mismo, luego luego te sentirás _________ y harás _________ (... eso tú nos lo dirás en los comentarios). Y no importa lo que seas o cómo lo seas. El escenario es un espacio diseñado para observar y hacer sin las consecuencias que esto pudiera tener en la vida “real”. Observar a otros y que otros nos observen es un ejercicio terapéutico en el que existe un flujo de información que se hace evidente, y que, por consecuencia, admite maleabilidad. Es decir, tomar conciencia de nuestras acciones y emociones nos permite dirigirlas en lugar de que ellas nos dirijan a nosotros. Jugar a ser alguien nos conecta con sensaciones y contextos que probablemente jamás hubiéramos interiorizado. Aunque, al mismo tiempo, enfrentarse a sí mismo es una de las tareas más conflictivas que existen.

 

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Llámalo intuición, vibra, sensibilización o tercer ojo… El chiste es que si no lo ejercitamos, la vida gana poder sobre nosotros. Si quieres tomar las riendas, es necesario observar y ser críticos primero de uno mismo y después de lo demás. El mejor consejo que te podemos dar es estudiar teatro

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